Comunidades libres y caos


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Comunidadres libres y caos por Luis Alejandro Bernal Romero (Aztlek) se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 2.5 Colombia.

Las comunidades virtuales se comportan como un sistema caótico, esto es, son auto-organizativas. Esta organización se da en varias etapas: caos, bifurcación, amplificación retroalimentación y cascada. También, las comunidades virtuales tienen un Ágora y una acrópolis que reúnen a la comunidad y los hacen emprender obras.

Introducción

Este escrito es el resultado de más de siete años en la formación y participación de comunidades virtuales. Describe las comunidades de Internet y particularmente las de Software Libre. Esta descripción se hace desde dos herramientas: la teoría del caos y una analogía basada en la comunidad griega ateniense clásica. La idea es establecer unas elementos conceptuales que sirvan para establecer comunidades virtuales.

Comunidades desde el caos

Una comunidad es un conjunto de personas que se reúnen alrededor del bien común. Este bien común puede ser, por ejemplo, el interés en un tema particular, como pasa en las comunidades académicas. También es mucho más fácil aprender y desarrollar un tema cuando hay un grupo de personas que comparten conocimientos y emprenden obras en común.

Estas obras se tornan en comunes cuando es posible tomar el trabajo de otro y a partir de él comenzar a hacer un nuevo proyecto, o cuando es posible participar en el trabajo de otro y hacer obras que beneficien a toda la comunidad.

Un ejemplo de trabajo en comunidad nos lo cuenta Wilfred Pelletier, indígena norteamericano de la comunidad Ojiway del norte del lago Hurón. Este ejemplo es citado en el libro Las Siete Leyes del Caos: Las ventajas de una vida caótica de John Briggs y F.David Peat:

Digamos, por ejemplo, que la sala del ayuntamiento de la comunidad india necesita un nuevo techo … Ha habido goteras aquí y allá durante un tiempo y la cosa va a peor. La gente, además, lo ha comentado. Nadie organiza un comité o nombra a alguien encargado del proyecto. Y no sucede nada, en efecto, hasta que una mañana aparece un joven en el tejado arrancando las maderas viejas, y abajo, en el suelo, un cargamento de madera nueva, probablemente insuficiente para acabar el trabajo, pero suficiente para iniciarlo. Entonces, al cabo de un rato, otro joven se cerca y ve al anterior en el tejado. No pregunta: ¿Qué estás haciendo ahí arriba?, porque es obvio; pero podría decir: “¿Qué pinta tiene eso? Supongo que demasiado podridas, ¿no?”, o algo por el estilo. Luego se marcha y al cabo de un rato vuelve con un martillo y unos clavos o un montón de madera y quizá un par de rollos de tela asfáltica. A mediodía hay ya una cuadrilla entera trabajando en ese tejado, un montón de material almacenado, y niños que se llevan los materiales de desecho a sus casas para alimentar el fuego; perros ladrando y mujeres que llevan bocadillos y refrescos. Toda la comunidad está involucrada en el trabajo y se forma una buena y alegre diversión. Quizá al día siguiente otro joven lleve más madera. Al cabo de dos o tres días el trabajo estará terminado y entonces se celebra una fiesta en la “nueva” sala de ayuntamiento.[Briggs, cap. 3, pag 70.]

Ahora veamos: ¿Quién organizó la reparación? ¿Quién recolectó fondos? Nadie. ¿Quién realizó el trabajo? ¿El primer muchacho que se subió al techo?. No, la comunidad. ¿Y de donde salió el dinero? No se necesitó, lo importante fue las ganas, el trabajo, el conocimiento y el tiempo de los miembros de la comunidad.

Pero, ¿cómo se organizó la comunidad? Briggs y Peat nos
brindan una explicación desde la teoría del caos:

Según la teoría del caos, la ‘organización’ en el proyecto de reparación del tejado era una auto-organización. Comenzó a partir del caos, toda la charla deshilvanada acerca de las goteras. El joven se subió al tejado fue un punto de bifurcación que se amplificó. La retroalimentación entre el primer joven y el siguiente inició una cascada que reunió a toda la comunidad alrededor del proyecto, y entonces el sistema consiguió que se hiciera el trabajo. [Briggs, cap. 3, pag 71]

Los proyectos alrededor de la comunidad de software libre se comportan de la misma manera. Por ejemplo GNU/Linux, este sistema operativo lo comenzó a hacer un joven estudiante de computación, Linus Torvarls, quien quería tener un sistema operativo como Unix en su PC, inició con Minix un núcleo de sistema operativo creado por el profesor Andrew Tanenbaum con fines didácticos.

La necesidad de un sistema operativo libre y basado en Unix era patente en toda la comunidad Hacker. Ya se venía hablando de ello en muchas listas de distribución de correo y en muchos foros de noticias, tanto que el Proyecto GNU ya había comenzado la construcción de uno. Pero este proyecto no comenzó por el núcleo sino por las herramientas necesarias para construirlo, por ejemplo: ya estaban listos un compilador, el GCC, un editor (el Emacs), un shell y otras herramientas, sólo recientemente habían empezado a construir el núcleo – la comunidad india habla de las goteras de su sala de ayuntamiento. Hasta este momento tenemos el caos con pequeñas islas de orden.

Con esto, Linus se sentó a escribir el núcleo y cuando tuvo una primera versión no muy buena – la madera nueva pero insuficiente para terminar el trabajo – escribió un correo electrónico invitando a participar en el proyecto de construcción de un núcleo de sistema operativo – el muchacho se sube al tejado. Y este es el punto de bifurcación.

Algunos Hackers comenzaron a unirse al proyecto Linux – el muchacho que vio al otro subido al tejado y decidió ayudar en la reparación. Esta fue la amplificación que comenzó una cascada que reunió a casi toda la comunidad Hacker alrededor de un proyecto en común, la cual hoy está involucrando a toda la comunidad Internet.

De estos dos ejemplos podríamos derivar algunas características propias de las comunidades virtuales:

Las comunidades se reúnen alrededor del bien común

Lo que cohesiona a una comunidad es el bien común, por ello se llaman comun-idades. Este bien común está construido con base en los intereses particulares comunes a todos los miembros. Una comunidad que no tenga este objetivo primordial deja de ser comunidad.

Por ejemplo: la comunidad Linux está basada en la idea de contar con el núcleo de un sistema operativo. Participar en la comunidad Linux, para algunos es una oportunidad de aprender a hacer sistemas operativos; para otros es la forma de contar con un kernel de sistema operativo gratuito; otros están en la comunidad por que les gusta aprender de super-Hackers; otros fueron a parar en la comunidad porque cuando trataron de instalar GNU/Linux en su computador éste no tenía soporte para algún dispositivo especial que usaban y decidieron escribir los “drivers”; a otros que les gusta escribir sobre temas fuertes de computación, esta es una oportunidad que no hay que perder; otros porque Linux está de moda y otros porque un amigo les dijo que entraran. Hay innumerables razones para pertenecer a la comunidad, pero todas contribuyen al bien de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.

Una comunidad se construye de pequeñas e innumerables contribuciones

Cuando el muchacho se subió al tejado no tenía la suficiente madera para terminar de arreglarlo, tampoco el solo podría terminar la tarea en un tiempo prudencial, es más, ni siquiera había pensado en que su trabajo no fuera suficiente, sólo sabía que alguien tenía que hacer algo y el solo hecho de estar haciéndolo era atrayente de por sí.

Cuando Linus Torlvads comenzó a hacer su núcleo, no tenía todos los conocimientos necesarios para hacerlo, los aprendió en la marcha, solo no hubiera podido terminar una versión estable en un tiempo razonable, pero ni siquiera pensó en ello, la naturaleza misma de la tarea la hacía interesante.

Recordemos que al muchacho del tejado se le unió otro más, y entre los dos tampoco hubieran podido terminar la tarea, y eso no les importó. Pero a ellos se les unió otro y otros más, hasta que entre todos pudieron hacer la tarea. Cuando Linus publicó su famoso mensaje en el foro de discusión de sistemas operativos, se le unieron algunos otros Hackers. Con el tiempo había tanta gente trabajando en el tejado y en el núcleo, y tan motivados, que la tarea se pudo hacer.

Pero no sólo construyeron un tejado y un núcleo de sistema operativo, sino que en el primer caso reforzaron los lazos de la comunidad y en el segundo, el de Linux, crearon una nueva comunidad.

Nadie se sentó a mirar si podían terminar la tarea, nadie hizo planeación ni estimación de costos, si lo hubieran hecho nunca hubieran empezado. Sencillamente se pusieron a contribuir con lo que podían hacer y eso fue más que suficiente.

as obras de una comunidad y las comunidades en sí se construyen de pequeñas contribuciones que por si solas no bastan, pero que en conjunto hacen la obras de la comunidad y además crean y mantienen la comunidad.

Las comunidades emprenden obras

En el caso del tejado de la sala de ayuntamiento la obra de su reparación fue emprendida por la comunidad y aunque a primera vista puede parecer que respondía a una necesidad específica, las goteras, había una necesidad más trascendente: la de hacer el mantenimiento a los lazos de interacción entre los miembros de la comunidad, es decir, el mantenimiento de la comunidad.

En el caso de Linux la necesidad inmediata consistía en tener el núcleo de un sistema operativo tipo Unix. Pero había una necesidad de mucho más peso: reunir a los Hackers que están en la red para que realizaran una obra en conjunto y finalmente pudieran formar una comunidad, y de paso demostrar al mundo que el trabajo libre y voluntario es capaz de crear productos de calidad.

Las obras que emprenden las comunidades sirven para crearla y mantenerla, pues es mediante obras que las interacciones entre las personas se crean y se mantienen. Si una comunidad no emprende algo nuevo de vez en cuando los lazos de van debilitando hasta que la comunidad se disuelve.

Las comunidades mantienen sus interrelaciones fuertes y dinámicas

Esta es una característica básica de las comunidades, básica en el sentido de que es la característica mínima para que una comunidad exista. Si no hay interrelaciones en un grupo, éste entonces no constituye una comunidad. Es más las interrelaciones son preexistentes a la comunidad y la generan.

Por ejemplo un grupo familiar es una comunidad. En este tipo de comunidad la madre toma un papel preponderante, es ella quién nos recuerda continuamente mantener las relaciones. No se te olvide llamar a tu hermana, te debe estar extrañando o algo como: ¿Por qué ya no me llamas?. La insistencia de las madres en esto no es ganas de molestar, es que ellas tienen el conocimiento intuitivo que la forma de mantener la comunidad “familia” es manteniendo las relaciones.

También un grupo de amigos se mantiene mediante las interrelaciones. Si por ejemplo dejamos de comunicarnos con el grupo lo más seguro es que con el tiempo se vayan perdiendo los lazos. La amistad finalmente se diluye en el tiempo. Por ello es importante llamar a los amigos a si sea para decirles: hola. Esos diálogos que protagonizamos en la calle cuando nos encontramos un amigo, en los cuales no hacemos sino saludar y decir algunas frases, que si las examinamos no tienen ningún contenido, son necesarios para mantener la relación, es como decirle: todavía te considero mi amigo.

De igual forma se da con las comunidades, muchas de las comunicaciones que se intercambian en ellas son carentes de contenido, tienen el fin de mantener las relaciones entre los miembros, es como estar diciendo: Hola, yo estoy aquí y todavía pueden contar con migo, soy parte de ustedes.

La frecuencia y la calidad de las relacionas determinan en gran medida que la comunidad subsista. Un grupo que se comunica muy de vez en cuando comienza a perder sus lazos, comienza a desintegrarse. En cambio un grupo que mantiene sus relaciones con una frecuencia y calidad adecuadas crece y hasta puede originar nuevas comunidades.

Las interrelaciones se soportan en las comunicaciones entre los miembros, aunque parece evidente es bueno hablar un poco de ello. Unos sistemas de comunicaciones adecuadas permiten que las interrelaciones se establezcan, aunque no garantizan que existan. Por su parte, unos sistemas de comunicación deficientes imposibilitan la formación de las interrelaciones.

Particularmente, las comunicaciones de las comunidades en Internet utilizan muy diversos servicios: Listas de correo, foros WEB, foros de noticias, MUDs, MOOs, páginas WEB, entre otras. Una de las que más se usa es la lista de distribución de correo, esto se debe a que los mayoría de usuarios de Internet tiene un correo y saben manejarlo, y porque las comunicaciones de la comunidad llegan directamente a su buzón, por lo que es imposible no verlas o que se le olvide que está participando de la comunidad, como si pasa, por ejemplo, en los foros basados en la WEB.

La lista de distribución de correo es el equivalente al Ágora griego, en ella los ciudadanos atenienses se reunían a discutir sobre cuestiones que involucraban a la ciudad de Atenas, o simplemente para saludarse, o comprar algunas cosas. El Ágora tenía la característica de ser pública, cualquier ciudadano Ateniense podía hablar en ella, podía manifestar su opinión y oír la de los demás. No era extraño ver personas discutiendo sobre el precio del pan o sobre la virtud y el valor (como Sócrates), cualquier tema podía ser importante, pues cualquier tema podía servir para el engrandecimiento de Atenas.

En el Ágora era donde surgían los proyectos, en ella cada uno expresaba su opinión sobre la próxima votación. Y los más importante, se podía ser escuchado por todos los que estaban en el Ágora, al igual que las lista de correo y otros mecanismos similares.

Una comunidad necesita también Acrópolis. Este es el lugar donde están los templos y monumentos de la comunidad, pero también su biblioteca. Como conjunto la Acrópolis constituye la memoria memoria colectiva de la comunidad.

En las comunidades familiares la Acrópolis es la casa de los padres o la de los abuelos donde la familia se reúne a compartir y a hacer que sus interrelaciones crezcan más. Otro caso es el de los clubes que tienen una sede, decorada de acuerdo al tema del club, donde los miembros se reúnen a charlar y a hacer sus ceremonias, por ejemplo de iniciación.

En las comunidades de Internet el papel de Acrópolis es asumido por la página WEB o servicios como los MUDs o MOOs. La página es muy usada puesto que muchas personas en Internet saben como manejar un navegador, hacer una página y colgarla. Pero no es simplemente montar una página con los datos de la comunidad, se necesita que sea dinámica, que cambie permanentemente, pues si no hay nada nuevo que ver o hacer en casa, no vale la pena visitarla. Por ello no es raro que la página de una comunidad sea un portal donde está toda la información del tema de interés de la comunidad. El portal debe ser el lugar donde está la memoria de la comunidad, el lugar donde están sus creencias, mitos, relatos sobre sus héroes, sus obras, las últimas noticias, enlaces a otras comunidades relacionadas, etc.

Pero la idea de una Acrópolis es que permita a sus miembros mejorarla, contribuir en ella. Es como la casa del ayuntamiento en la comunidad india de Pelettier, la nueva sala fue reparada por toda la comunidad, y esto es importante, si hubieran contratado a alguien para hacer las reparaciones de pronto hubieran quedado muy bien, pero la reparación no hubiera sido suya, en cambio la reparación hecha por la comunidad hace que la sala de ayuntamiento sea Su sala de ayuntamiento. Esto les da un sentido de pertenencia mucho mayor a la comunidad.

Por ello, la página WEB de la comunidad no debe ser una simple página con los datos, ni tampoco un portal donde unos pocos miembros puedan poner información. La página debe permitir ser alimentada con información de todos los miembros, de esa forma comienzan a pensar en términos de: esta página yo la ayudé a hacer, es mía y de la comunidad a la que pertenezco.

Esta participación también asegura que siempre hay información nueva y pertinente sobre el tema que reúne a la comunidad, la página comienza con convertirse en un portal vertical comunitario. Para ello se pueden usar herramientas de WebLog o de portales que permiten a cualquier persona poner noticias, artículos y enlaces.

Conclusiones


  • La página WEB de una comunidad basada en Internet es su Acrópolis, su memoria colectiva y debe ser construida por todos los miembros de la comunidad.

  • La lista de correo es el Ágora donde todos pueden expresar su opinión y oír la de los demás.

  • En las dos se gesta y mantiene la comunidad, en las dos se gestan y construyen las obras de la comunidad.

Bibliografía

[Briggs] John Briggs y David. Peat F., Las siete leyes del Caos: Las ventajas de una vida caótica, Grijalbo, Barcelona,, 1999.

[ReymondCatedral]  Eric S. Raymond, Como transformarse en un Hacker..

[RaymondHacker]  Eric S. Raymond, La Catedral y el Bazar..

[Rogers]  Paul L. Rogers, Abogacía por Linux..

[StallmanSoftware] Richard Stallman, ¿Qué es el Software Libre?.

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